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Address of Grand Ayatollah Mohammad Taqi al-Modarresi

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El Gran Ayatolá Mohammad Taqi al-Modarresi nació en la ciudad sagrada de Kerbala, en Iraq, en 1945. Estudió de la mano de los académicos más destacados y obtuvo su diploma en jurisprudencia islámica cuando contaba con apenas 20 años. Con su guía y sus enseñanzas, el Gran Ayatolá al-Modarresi ha contribuido a la formación de numerosos movimientos islámicos y es considerado el líder de la Organización de la Acción Islámica en Iraq. Ha establecido muchos seminarios religiosos en diferentes territorios, entre los que sobresale el Círculo de Al-Qaem. Ha escrito muchísimos tratados y más de 400 libros que abordan diversos temas desde una visión islámica moderna inspirada en el Sagrado Corán y las enseñanzas de los Imanes.

CEREMONIA PARA LA FIRMA DE LA DECLARACION CONJUNTA DE LOS LIDERES RELIGIOSOS CONTRA LA ESCLAVITUD

Casina Pio IV, martes, 2 de diciembre 2014



En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso.


«¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre y una mujer, y os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. Para Alá, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Alá es omnisciente, está bien informado». Sura de los aposentos (Corán 49.13).


Señores líderes de las diferentes religiones y confesiones de fe:


Dirijo mi saludo a todos ustedes: un saludo de dignidad y libertad, un saludo de afecto y amor, el saludo del Señor que desea lo mejor para todos sus siervos.


El Señor, alabado sea, creó a los seres humanos y en la conciencia de cada uno depositó una mente. Allí inscribió sus bellos nombres y sus palabras sagradas; de esta manera, trazó en ellos el mapa que los lleva a la integración de su ser y a su felicidad. Porque Alá es el Compasivo y el Misericordioso, y los rasgos que conducen a la piedad están presentes en el corazón de cada hombre. Alá es el Todopoderoso y el Noble, y el anhelo por lograr el honor y la dignidad ha echado raíces en la conciencia de cada ser humano. Ciertamente Alá es el Magnífico y el Ser Supremo, y cada persona busca elevarse y alcanzar la integridad.


La dignidad es una de las propiedades más destacadas de Alá, quien honró a los seres humanos al otorgársela. La dignidad comprende, asimismo, la libertad, de la que se desprenden todas las buenas cualidades.


Nuestro Señor, alabado sea, invistió con sus palabras y sus nombres a algunos de sus buenos siervos entre los seres humanos. Ellos son los mensajeros, los virtuosos y los que hablan por Él, de manera de recordar siempre a las personas los nombres que Él depositó en su conciencia. Así es como nosotros, en nuestra condición de líderes religiosos y teólogos, hemos sido honrados por nuestro Señor con este gran mensaje. En la actualidad, tenemos a nuestro alcance más oportunidades y mejores medios para recordar a los seres humanos su deber de volver a armonizarse con su conciencia y de cuidar de su dignidad, así como de erradicar de la realidad humana todas las causas del mal y los incentivos que dan lugar a la corrupción. Les recordamos que se amen unos a otros, que conozcan a su prójimo y que se unan en beneficio de toda la humanidad.


El Señor ha entablado una única y misma relación con todas sus criaturas y ningún ser humano se encuentra particularmente más cerca de Él, salvo quienes poseen una intención sincera y realizan buenas acciones.


Por eso, nadie debe usar a su prójimo como esclavo ni ignorar ninguno de sus derechos.


El ser humano es una de las criaturas de Alá, al igual que todos los demás seres vivos. Cualquier deterioro causado al medioambiente y cualquier daño infligido a los seres vivos aleja al ser humano de su Señor y, más aún, de su propia felicidad.


Señores:


La mala comprensión de la religión, producto de la ignorancia, ha separado a las personas, dividiendo a quienes creen en Alá en muchos grupos diferentes e imponiendo barreras entre los creyentes. Y, como resultado de tales barreras, la influencia de la religión sobre las personas se ha visto debilitada. Hoy debemos redoblar nuestros esfuerzos para salvar esas barreras y reunir a todas las religiones bajo el gran abrazo del Señor. Después, tenemos que trabajar todos juntos para establecer con firmeza los nombres de Alá sobre la Tierra y pregonar una mejor vida para la humanidad: una vida de amor y paz, de integración y cooperación.


Señores:


Debemos actuar unidos en pro de la salvación de los seres humanos frente a la injusticia y la esclavitud, la pobreza y la enfermedad, la proliferación de armas de destrucción masiva, la obscena disparidad entre el Norte y el Sur, y la devastación del medio ambiente. Y dado que la religión guarda estrecha relación con el Señor, alabado sea, y el Señor es quien vigila nuestro mundo, si los líderes religiosos y los creyentes cumplen con esta obligación, la mano de Alá estará junto a ellos y así podrán alcanzar su noble meta: una vida mejor para la humanidad. Porque, ciertamente, nuestro Señor dijo: «¡Creyentes! Si auxiliáis a Alá, Él os auxiliará y afirmará vuestros pasos». Sura de Mahoma (Corán 47.7).

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