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Discurso de apertura

NACIONES UNIDAS
SECRETARIA GENERAL
OBSERVACIONES EN LOS TALLERES DE TRABAJO INTENSIVO SOBRE LAS DIMENSIONES MORALES DEL CAMBIO CLIMATICO Y DESARROLLO SOSTENIBLE
"PROTEGER LA TIERRA, DIGNIFICAR A LA HUMANIDAD"
Ciudad del Vaticano, 28 de Abril 2015

 

Su Eminencia, Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo,
Su Eminencia Cardinal Peter Turkson,
Sus Eminencias,
Distinguidos participantes,

Le agradezco a la Academia Pontificia por organizar este importante simposio, y a su santidad el Papa Francisco por extender tan cálida bienvenida. El Papa Francisco y yo hemos venido de tener una fructífera y amplia conversación.

Yo fuertemente apoyo a su Santidad, y a todos los líderes científicos y de fe aquí presentes, a que entren en conciencia de la urgente necesidad de promover un desarrollo sostenible y orientarse a lo climático.

Mitigar el cambio climático y adaptar sus efectos es necesario para erradicar la extrema pobreza, reducir las inequidades y asegurar un desarrollo sostenible y equitativo de la economía.

Es por ello que digo que el cambio climático es el problema central de nuestros tiempos.

Responder a él efectivamente es esencial para el desarrollo sostenible.
El cambio climático esta intrínsecamente relacionado con la salud pública, la seguridad del alimento y del agua, la migración, la paz y la seguridad.
Es un asunto moral. Es un asunto de justicia social, de derechos humanos y de éticas fundamentales.

Tenemos una profunda responsabilidad para con la frágil red de la vida en esta Tierra, y para con esta generación y la siguiente. Es por esto que es tan importante que los grupos de fe de alrededor del mundo tengan en claro este asunto – en armonía con la ciencia. La ciencia y la religión no son ajenas al cambio climático. De hecho, están totalmente implicadas. Juntos, debemos comunicar claramente que la ciencia del cambio climático es profunda, lógica y no está puesta en duda. El cambio climático está ocurriendo ahora – y las actividad humanas son la principal causa.

Sus Eminencias,
Damas y Caballeros,

Los hechos del cambio climático son llevados a cabo por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, y la mayoría de los cuerpos científicos de cada gobierno del mundo, incluyendo a la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano. Nuestra respuesta debe ser global, holística y estar basada en valores universales.

El cambio climático nos afecta a todos, pero no de la misma manera.
Aquellos que sufren primero y en mayor medida son quienes han hecho menos por causarlo: los pobres y los miembros más vulnerables de la sociedad. Alrededor del mundo, he visto cómo inundaciones, sequías y subidas de marea y tormentas crecientemente severas están causando un daño incalculable, y llevando a familias a migrar, a menudo con gran peligro. Como ha dicho Su Santidad el Papa Francisco, “Necesitamos ver, con los ejes de la fe… el nexo entre el entorno natural y la dignidad del ser humano.”

Los más vulnerables deben estar más presentes en nuestras consideraciones este año en tanto los gobiernos construyen una respuesta global al cambio climático y un nuevo marco para el desarrollo sostenible.

Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, que van a ser adoptados en Septiembre, proveerán un enfoque holístico que pone los objetivos sociales y medioambientales a la par de aquellos económicos.

Erradicar la pobreza extrema, terminar con la exclusión social de los débiles y marginados, y proteger el medioambiente son valores que las enseñanzas de las grandes religiones comparten. El Papa Francisco fue una de las voces morales más apasionadas en estos asuntos, y aplaudo su liderazgo. Las Naciones Unidades, también, campeones de los desaventajados y vulnerables.

Compartimos una creencia en la dignidad inherente de todos los individuos y el deber sagrado de protegerlos y manejar sabiamente nuestro capital natural. Y creemos que cuando la gente lucha camino a un fin común, el cambio es posible. Es por ello que trabajamos en alianza con los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los grupos basados en la fe. Si alguna vez hubo algún asunto que requiriese una unidad en cuanto a objetivos, este es el cambio climático.

La ciencia nos dice que estamos lejos de reducir las emisiones globales lo suficientemente como para mantener el alza de la temperatura global por debajo de 2 grados Celsius. Estamos actualmente en el camino de lograr un alza de 4-5 grados Celsius. Esto alteraría la vida en la Tierra tal como la conocemos hoy. Esto es moralmente indefendible. Esto contradice nuestra responsabilidad de ser buenos representantes de la creación.

Sus Eminencias,
Damas y Caballeros,

Gente de alrededor del mundo está notando que debemos fundamentalmente cambiar nuestros métodos. Algunos líderes del mundo han apuntado a la creación de una “civilización ecológica”, otros “desarrollo sin destrucción”. Muchos países están adoptando un camino de bajo consumo de carbono e invirtiendo en energía limpia que puede impulsar un desarrollo realmente sostenible. Para transformar nuestras economías, sin embargo, debemos primero transformar nuestras ideologías, y nuestros valores. En esto, las religiones de alrededor del globo pueden proveer un liderazgo valorable.

Como la Santa Sede ha dicho, “hay una necesidad moral de actuar, ya que todos cargamos con la responsabilidad de proteger y valorar la creación para el bien de esta y próximas generaciones". Yo personalmente estoy ansioso de recibir la próxima encíclica del Papa Francisco. Va a comunicarle al mundo entero la urgencia moral imperativa y el deber sagrado de toda la gente de fe y de toda persona de conciencia, de proteger nuestro entorno. Es crítico que la gente y sus líderes oigan su fuerte voz moral en los próximos meses.

En Julio, los líderes se reunirán en Addis Ababa, por la 3ra Conferencia Internacional de Finanzas para el Desarrollo. En Septiembre, el Papa Francisco se va a dirigir a la Cumbre Especial de las Naciones Unidas en cuanto al desarrollo sostenible. Y en Paris, en Diciembre, los gobiernos se van a unir para forjar un acuerdo universal importante en cuanto al cambio climático.
Paris no es el final de este proyecto, sino un punto de inflexión en la búsqueda de un método común de resolver el desafío climático.

Requerimos de un acuerdo global climático que sea universal, justo y ambicioso. Los países industrializados deben tomar los primeros pasos.
Los motivos de equidad y responsabilidad histórica no merecen menos.
Pero todos los países deben hacer más y ser parte de la solución, en línea con lo que la ciencia requiera.

Los ciudadanos de alrededor del globo demandan un acuerdo y demandan acción. Los aliento a unirlos. Dejen al mundo saber que no hay división alguna entre la religión y la ciencia en el asunto del cambio climático.

Sus Eminencias,
Damas y Caballeros,

Su influencia es enorme. Le hablan al corazón de los más profundos deseos y necesidades de la humanidad. Nos hacen recordar a todos que no existimos apartados de la naturaleza, sino que somos parte de una creación más amplia. Juntos, la mayoría de los grupos de fe han establecido, abarcado, o contribuido con más de la mitad de los colegios a nivel mundial. Son también la tercera categoría más extensa de inversores del mundo.

Los aliento a que inviertan en soluciones de energía limpia que beneficiarán a los pobres y purificarán nuestro aire. El desarrollo sostenible requiere energía sostenible para todos. También los aliento a continuar reduciendo su uso carbónico y educar a sus seguidores a reducir el consumo desconsiderado.

Sus Eminencias,
Damas y Caballeros,

Somos la primera generación que puede terminar con la pobreza, y la última que puede disminuir los impactos negativos más fuertes del cambio climático. Futuras generaciones nos juzgarán ferozmente si fallamos en mantener nuestras responsabilidades morales e históricas. Este año, con la próxima encíclica, la cumbre de Objetivos de Desarrollo Sostenible en Septiembre, y el acuerdo climático global, tenemos una oportunidad sin precedentes de articular – y crear – un futuro más sostenible y una vida digna para todos. Este es un futuro del cual somos en gran parte dueños de nuestro hogar común y buenos vecinos para todos. Estoy agradecido por su liderazgo moral, y gracias por su compromiso.

Gracias.

Traducción de Damian Yampolsky y Luciana Mazza Toimil - Medios Lentos

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