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Los jóvenes y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: desafíos y oportunidades

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Casina Pio IV Simposio de los Jóvenes 30-31 de octubre del 2016 - Los jóvenes están en el epicentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible recientemente adoptada por las Naciones Unidas. No solo son los futuros líderes de esa agenda, ya que llevarán las riendas de las naciones, organizaciones no gubernamentales y empresas en 2030 —si es que ya no lo están haciendo—, sino que también son los más afectados por las repercusiones a largo plazo de las decisiones que hoy día se toman en el mundo.

Por consiguiente, los jóvenes deben tener su lugar en la mesa de toma de decisiones, ya sea virtual o física, toda vez que se analicen los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y se implementen los programas diseñados. Ellos ya están a la vanguardia del mundo en la búsqueda, el desarrollo y la financiación de soluciones para el desarrollo sostenible, sirviendo así de inspiración para que sus naciones, ciudades y empresas sigan el mismo camino.

Lo que es verdaderamente revolucionario, y de hecho puede actuar como un punto de inflexión y un catalizador de cambio, es que los jóvenes de hoy no solo son receptores de conocimientos y de valores, sino que gracias a su sensibilización social y a las nuevas tecnologías, se han convertido ellos mismos en agentes de cambio y de educación.

Es notable observar el liderazgo que ejercen en sus propios contextos locales, al igual que la capacidad que despliegan para diseñar iniciativas sostenibles en sus escuelas, familias y comunidades. Los jóvenes promueven el cambio no solo manteniendo una interacción constructiva con sus pares, sino también influyendo positivamente en los adultos. Desarrollar esta actividad de autoeducación y capacitar de la mejor manera posible a las jóvenes resulta esencial para empoderarlos.

No obstante, a pesar de los avances mencionados y del increíble liderazgo al que asistimos por parte de los jóvenes, las estadísticas en torno al desarrollo juvenil aún distan de ser sostenibles.

En la actualidad, por ejemplo, la mitad de los niños del mundo entero tienen una escolaridad insuficiente o están fuera de la escuela. La cifra es impactante. A ese problema se suma el hecho de que el 50% de los niños en edad de recibir educación primaria, pero que no asisten a la escuela, viven en zonas afectadas por conflictos. Todo esto lleva a que más de 100 millones de jóvenes en el mundo, de los cuales más del 60% son mujeres, no tengan un nivel mínimo de alfabetización.[1] Debido a esta carencia educativa, el desempleo juvenil se ha convertido en un fenómeno extendido y generalizado. Todo intento de encontrar una solución a esta problemática, deberá tener en cuenta que se necesitan crear 470 millones de empleos a nivel mundial para las personas que se incorporarán al mercado laboral entre 2016 y 2030.[2]

Estas tendencias de analfabetismo y desempleo no deben tolerarse, ya que constituyen el caldo de cultivo ideal para que surja la indiferencia en todas sus formas extremas, tales como el trabajo forzado, la prostitución, la venta de órganos, la violencia terrorista y el crimen organizado.

Como respuesta, se torna imprescindible la necesidad de un nuevo imperativo moral, tal como lo propone el Magisterio del Papa Francisco en Evangelii gaudium y en Laudato si’, en sinergia con las Naciones Unidas. Citando la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, a más tardar en 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”. Este es nuestro punto de partida.

Dando un paso más allá, la consecución de una educación de calidad —que es el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible— se vuelve una prioridad, ya que es la herramienta que permitirá a los jóvenes tomar el futuro en sus manos con dignidad, libertad y responsabilidad, en lugar de convertirse en víctimas de los mencionados delitos o, lo que es peor, en explotadores del planeta Tierra así como de otros seres humanos.

De manera que el desafío para los jóvenes consiste en diseñar un nuevo paradigma educativo que tenga en cuenta el desarrollo sostenible de la Tierra, y que fomente el respeto y el amor por el prójimo así como por uno mismo. Al compartir la carga y el sufrimiento de nuestro prójimo, vivimos una mayor expresión de paz y justicia. En resumen, tal como el Papa Francisco nos pide en Laudato si’, esto implica una educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente.

Invertir en ese tipo de educación quizás parezca muy oneroso pero, como bien podemos constatar, los costos de la ignorancia y de la ausencia de valores son aún mayores en términos de violencia, adicción, marginalización y exclusión. El futuro de nuestra sociedad globalizada está en peligro precisamente por la falta de una educación integral. Sin una formación adecuada, los niños no estarán preparados para alcanzar una independencia social y económica, ni para conseguir un trabajo digno en un entorno cada vez más complejo y competitivo.

La correcta valoración de las iniciativas educativas y de las obligaciones morales para con nuestra casa común requiere de una “conversión ecológica”, la participación de los jóvenes en el liderazgo global, un sentido de generosidad —sobre todo en la financiación de proyectos novedosos por parte de los gobiernos y de las compañías privadas— y una visión a largo plazo que pueda mejorar el bienestar humano y el medio ambiente para las generaciones presentes y futuras.

Respondiendo a ese llamamiento, nuestro simposio convoca a jóvenes de todo el mundo que ya se encuentran abocados a promover e implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible dentro del marco moral descrito en Laudato si’. Durante dos días, en las sesiones se analizarán los Objetivos con amplitud y profundidad, se explorarán las diversas formas en que los jóvenes se involucran creativa y valientemente con estos Objetivos a través de las redes sociales y del activismo social, y se destacarán las mejores ideas sobre acciones para alcanzar los Objetivos en la actualidad y en el futuro. Con el fin de garantizar la participación de jóvenes de todos los puntos del planeta, las sesiones se transmitirán en vivo por las redes sociales y tendrán un carácter interactivo. Este simposio tiene como propósito proponer, aumentar y elevar nuevas pedagogías participativas en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en colaboración con el mismo sector de la población que continuamente redefine el compromiso democrático. La innovación que se necesita para el 2030 nacerá de las iniciativas que pongamos en marcha ahora en 2016. Así que manos a la obra; el tiempo apremia.

 

 

[1] Datos extraídos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/education/
[2] Datos extraídos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/economic-growth/

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